Toni Morrison. Amar todas las pieles

Toni Morrison murió el año pasado a la edad de 88 años. En vida fue reconocida con todos los máximos honores y galardones de la cultura de su país y fue la primera escritora negra en obtener el Premio Nobel de Literatura. Es un referente.

Se crió en una familia negra de clase trabajadora. Sus padres venían de los estados del sur, y habían sido testigos en su juventud de terribles actos de violencia racista, por eso emigraron hacia un norte más civilizado. Sin embargo el propietario de la casa donde vivían les prendió fuego por no poder hacer frente al alquiler cuando ella solo tenía dos años.

Sin embrago su familia le inculcó un gran sentido de la herencia a través de cuentos populares tradicionales afroamericanos que le contaba su abuela y también se preocuparon de alentar su educación formal. Desde niña fue una gran lectora de los clásicos como Jane Austen o Leon Tolstoi. Tuvo que trabajar desde la adolescencia en el servicio doméstico, pero llegó a la universidad, en Washington, a donde fue en búsqueda de otros intelectuales negros. Se licenció en el año 53 con un trabajo sobre «El tratamiento de Virginia Woolf y William Faulkner a los alienados».

Durante los siguientes veinte años, trabajó como profesora y en la editorial Random House. Se casó, tuvo hijos y se divorció.

Y en 1970, publicó la novela en la que había trabajado desde finales de los años cincuenta, “The bluest eye”. La historia de una niña negra que cree que es fea porque no se parece a Shirley Temple. La niña Pecola, cree que la única manera de dejar de ser pobre, negra y fea es teniendo los ojos azules, los ojos más azules. El estereotipo de la belleza blanca como solución a todos sus negros problemas.

A partir de entonces quiso contar todo el rango de emociones y percepciones a las que accede una persona negra y mujer. Toda la intersección de opresiones y violencias evocando la voz de su abuela, ya que su narrativa posee la belleza hipnótica de la tradición oral afroamericana.

“Lo único que deseo es cambiar el lenguaje para purificarlo de racismo y llenar ese vacío con la voz de las mujeres negras“

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