Vladimir Lebedev

El año pasado conseguimos un lote de cuentos rusos bellamente ilustrados en un formato muy sencillo. Estaban publicados entre los años 70 y 80 del siglo pasado. Pronto las clientas nos hicieron saber que en latinoamérica circulaban estos mismos cuentos en castellano, ya que el Instituto del libro Cubano los tradujo (con poca gracia, todo hay que decirlo) y distribuyó en los años 70. Recientemente nos trajeron de Cuba un lote de cuentos de la editorial Progreso, entre los que  encontramos un bellísimo ejemplar de «El Circo» de Lebedev y Marshak.

Hace años que rastreamos la influencia de las vanguardias en la creación de materiales para la infancia y por eso sabíamos que hacia 1925 Lebedev había ilustrado el poema «Circo» de Marshak. Por este trabajo, y algunos otros de la misma época, Lebedev es considerado como inventor y descubridor de los principios estructurales que definieron la ilustración moderna de cuentos infantiles. Tuvo una enorme influencia en la época porque aplicaba los principios del cubismo, el futurismo y la abstracción a la ilustración para la infancia. Sin embargo … el ejemplar cubano es completamente distinto!

 

En 2012 La Fundación Juan March dedicó una exposición y un catálogo a Vadimir Lebedev. En este catálogo explica como en los años 20 artistas rusos de la más diversa condición se unieron en la lucha por una nueva cultura. El compromiso de estos artistas llevo al arte a altas cotas de innovación. Se creó un institución artística experimental llamada Proletkult que se fundó con la Revolución Rusa en 1917 y fue disuelta en 1932. La Proletkult aspiraba a modificar radicalmente las formas artísticas anteriores mediante la creación de una nueva estética de la clase obrera revolucionaria. En este contexto el talento de Lebedev floreció como editor de arte de la sección infantil de la Editorial del Estado desde 1924 hasta 1933. Configuró todo un lenguaje completamente nuevo que ilustraba un tipo de álbumes diseñados para educar la nueva infancia que aspiraba a cambiar el mundo. Su trabajo tuvo una gran aceptación e influencia en la Europa de la época.

Esta institución es disuelta a partir de 1932, año en que Stalin decreta la reconstrucción de las organizaciones literarias y artísticas, el régimen requiere una nueva estética y  se inicia campaña para extirpar cualquier asomo de vanguardismo o modernismo en el arte soviético. El Realismo Soviético tendrá como objetivo exaltar a la clase trabajadora común, ya sea industrial o agrícola, al presentar su vida, trabajo y recreación como algo admirable.  El 1 de marzo de 1936 aparece en las páginas del diario Pravda un artículo, oficial y por encargo, titulado «Sobre artistas sucios»,  En ese artículo se censuraban duramente las ilustraciones de Lébedev a la recopilación de poemas de Marshák, Cuentos, canciones y acertijos (1935). El tono de la censura era realmente agresivo con Lebedev: «Aquí hay un libro que hojeas con disgusto, como un atlas anatómico patológico. Contiene todo tipo de fealdad infantil que puede nacer en la imaginación de un compra-chicos: terrible desvencijado en piernas de fósforo con vientres hinchados, niños sin ojos y sin nariz, niños mono, niños dementes, niñas salvajes y demasiado grandes…»  El libro fue retirado de la circulación. El artista quedó muy dañado y pronto fue retirado de su cargo.

A partir de entonces su trabajo refleja una gran contención estética. Puede notarse muy bien en este ejemplo, que pertenece a su producción artística de los años 40 o 50. En esos años siguió trabajando con gran éxito en la ilustración literaria, pero sus ilustraciones se presentan completamente diferentes: desaparece aquel radicalismo gráfico y adquiriere un tono mucho más conservador y naturalista, que ha sido comparado con Renoir.

Hoy día, el trabajo más vanguardista de Lebedev se expone en museos de arte moderno de todo el mundo y los ejemplares del cuento TSIRK (Circo) de 1925  se cotizan como las obras de arte que son.

 

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